Mi Pyme

De la calle a la cocina: Una fuente de emprendimiento y ayuda social en tiempos de pandemia

Autor: Pavel Burton H., publicado el

Ignacio Román, que se hiciera conocido tras su participación en MasterChef, creó una fundación familiar que a través de ollas comunes, brinda herramientas para emprender a personas de riesgo social.

En muchos casos la pandemia ha sacado lo mejor de nosotros. Ante tanta desigualdad y empobrecimiento de la población, los gestos de solidaridad y mancomunidad se han fortalecido en este último tiempo en todo el país. Uno que está ayudando a eso es Ignacio Román, ex participante de MasterChef. 
 Y es que este conocido cocinero y emprendedor sabe lo que es venir desde abajo. De tener un paso por el Sename cuando niño, Román sintió la necesidad de brindar ayuda social a mucha gente que lo está pasando mal y así retribuir el cariño que recibió en su paso por la televisión. Así nació la fundación delacallealacocina.cl
“Esto nace desde la familia, desde el hogar; en parte porque en algún momento de la vida pasé necesidades y surgió esta idea de ponerse la mano en el corazón y querer ayudar al prójimo. No nos quisimos quedar en nuestra zona de confort, quisimos ayudar junto a mis esposa que es la directora de la fundación, y tenemos detrás un equipo bien grande con ayuda profesional sin fines de lucro", afirmó Nacho. 
“De la calle a la cocina” fue creciendo cada vez más y el propósito principal es visitar distintos lugares del país en riesgo social, entregar alimentos y hacer ollas comunes. Pero eso no es todo, ya que la misma gente no solo se ha beneficiado con comida gratuita, sino también se ha generado un modelo de negocio para ayudarlas a iniciar un emprendimiento a través de las ollas comunes. 
“Ha sido bien maravilloso e interesante hacer un modelo de negocio con una olla común. Muchas dueñas de casa no tenían como sustentarse, no recibieron ningún bono y no ganaron nada, entonces les proporcionamos las ideas, las herramientas y esta gente tomó estas ollas comunes y las transformó en un negocio de su hogar, y muchas de ellas ahora están teniendo un emprendimiento con las ollas comunes”, añadió. 
Pero no solo a dueñas de casa y personas sin profesión quiere ayudar la fundación de Román, también apunta a la reinserción social. “Mucha gente sale de la cárcel y no tiene las herramientas para trabajar o no se las dan, nosotros queremos centrarnos en ese grupo también”, señaló.

Cocina y ecología

Una de las enseñanzas que deja “De la calle a la cocina” es la enseñanza de la ecología, el reciclaje y la sustentabilidad de los alimentos. “Buscamos enseñar cómo ahorrar, cómo generarse sus propios alimentos, lo que es la autonomía alimentaria. Por ejemplo, en Peñalolén creamos la primera panadería autosustentable y les está yendo bastante bien. Eso nos entusiasma a seguir con las ganas y seguir postulando a proyectos”, soltó. 

Su pyme 

En contraste del éxito que ha tenido “De la calle la cocina”, Ignacio Román también contó lo difícil que ha sido poder levantar su emprendimiento de sanguchería Mister Nacho, que debido a la pandemia se vio tremendamente afectada. “Por la pandemia tuvimos que cerrarlo, fue muy duro, pero lo estamos reinventando, y eso es lo bonito de ser emprendedor”, contó.
“Al dueño de pyme le está costando mucho, el Estado no ha entregado mucha ayuda, sobre todo al área gastronómica que lo ha pasado muy mal, entonces volver a colocar las ganas y tener la tenacidad de volver a levantarse, ese es el espíritu de un emprendedor”, afirmó.
"Estamos vendiendo comida solamente a nuestros consumidores mas cercanos, no queremos romper la calidad, ya no se pueden vender como antes, pero las ganas están", finaliza perseverante Ignacio Román. que durante este tiempo también realiza eventos y clases de cocina online, además de escribir un libro de recetas llamado “La magia de la cocina en cuarentena”,