Mi Pyme

La sorpresiva motivación que tuvo Marcela Guzmán para crear su propia pyme

Autor: Comerciante, publicado el

Marguz partió vendiendo aceites de oliva saborizado y le fue agregando pastas para untar y mermeladas, entre otros productos.

Se ríe Marcela Guzmán cuando recuerda que en el inicio de su emprendimiento la gran motivación que la impulsó fue demostrarle a su ex novio que se la podía con su pyme. 
Llevaba cuatro años separada cuando decidió darle un mejor destino a uno de sus hobbys, que consistía en hacer aceites saborizados y mermeladas, que luego regalaba a sus amigos. "Un día lo pensé y decidí vender lo que antes obsequiaba, así que mandé a hacer los análisis nutricionales, saqué mi patente comercial y así nació Marguz, por Marcela Guzmán", relata.
"Empecé en mi departamento. Fui a la municipalidad de Ñuñoa, al área de fomento productivo, y ellos me orientaron. Mi primera patente fue emprendedora familiar, para lo que te piden menos trámites y papeles, pero de todas maneras un funcionario de la Seremi fue a mi departamento y vio que tenía un lavaplatos doble, que la luz estaba tapada, que las paredes eran lavables, que tenía implementos destinados sólo a ese uso, entre otras exigencias que ponen, y me dieron la resolución", recuerda.
Luego, con los buenos resultados, llegó la necesidad de buscar un espacio más adecuado para ampliar el negocio, por lo que invirtió para adecuar un gallinero en la casa de sus padres en Villa Alamana, y trasladó hasta allí su producción. En la actualidad ella misma viaja a Santiago, donde tiene una pequeña bodega, y hace el delivery para entregarles sus compras a los clientes.

Red de apoyo

Marcela rememora que para ella todo partió con una feria de Navidad en un barrio de Ñuñoa. "Después postulé a una feria gourmet en Viña y quedé. Y en dos años estaba en las grandes ligas, en ferias desde Rancagua, Curicó, Chillán y hasta Puerto Montt", afirma. Eso la llevó a luego a tomar la decisión de ampliar el negocio. 
Y fue durante esta etapa que aprendió una lección muy importante y que se trata de crear una red de apoyo en las ferias. "Por una parte, porque siempre se necesita ayuda para algo tan simple como ir a comprar algo para comer y, por la otra, porque al conocer nuevos emprendedores ellos conocen y comparten mecanismos públicos y privados de apoyo a las pymes", apunta.
Y cuenta que "por ejemplo yo, ahora con más de 8 años de experiencia en el tema, siempre les recomiendo a los emprendedores con los que me topo que tengan en cuenta que la gente no sabe si el producto que venden es rico o no, así que les entra por la vista, por el packaging (envase), que sea bonito, sobre todo ahora que por la pandemia ya no hay degustaciones".

Los más vendidos

Marcela Guzmán relata que partió con aceites de oliva saborizados y con el tiempo los fue mejorando, hasta que hoy tienen una duración de dos años, según reportan los análisis que presenta. “Después fui agregando pastas para untar y mermeladas, entre otros productos”, agrega.
"De manera paralela, me puse a crear cajas para regalo, a diseñar la etiqueta, a buscar y cambiar los diseños. Y eso me permitió empezar a trabajar con regalos corporativos para instituciones", confidencia.
Al consultarle cuál es el top 3 de los productos que más vende, la creadora de Marguz menciona el aceite de oliva saborizado con albahaca; la mermelada de pimientos y una pasta de champiñones con nueces.
"Durante la época de Navidad se venden muy bien unas cajas de regalo que incluyen estos y otros productos", destaca y reconoce que la llegada de la pandemia le significó una merma del 70 por ciento de sus ventas.

Lo que se viene

La pandemia pilló a Marcela elaborando planes para seguir haciendo crecer su emprendimiento.
"Estoy esperando que se normalice la situación para contratar a una persona, porque sé que tengo pendiente formar un equipo, sobre todo para la parte de ventas en Santiago. Lo estaba trabajando antes de la pandemia, pero la emergencia me obligó a postergarlo", cuenta.
Mientras espera una mayor normalización, la creadora de Marguz está retomando las ventas. E incluso amplió su mercado "combinando mis productos con los de otros emprendedores para, por ejemplo, hacer regalos para el Día del Padre".
Y aunque tuvo un comienzo difícil en el manejo de internet y redes sociales, hoy Marguz cuenta con su propia página web y vende sus productos y novedades a través de redes sociales como Instagram y Facebook.