Mi Pyme

Un golpe de suerte: Se ganó la lotería e instaló una botillería

Autor: Pavel Burton H., publicado el

Florisa Benavides se sacó el premiado y no dudó en levantar su local llamado "El Punto", ubicado en la comuna de Talagante.

Corría el año 2010 y en un día domingo cualquiera en Talagante , Florisa Benavides sintió una intuición extraña. Algo la llamaba. No era muy asidua a los juegos de azar, pero en ese momento surgió una necesidad y se compró un boleto de la lotería. Dicho y hecho. Esa intuición cobró sentido cuando 24 horas después esta chilena trabajadora no dio más de felicidad al enterarse de que se había ganado cerca de 600 millones de pesos. Un golpe de suerte.

Con el dinero en su poder, su primera inversión fue instalar una botillería en Santiago Centro y una cafetería, pero el ajetreo de la ciudad y los viajes desde Talagante al centro la agotaron, por lo que decidió vender esos locales y abrir una nueva botillería en su comuna. Más cerca de su casa.

Y es que el rubro le encanta. Pese al trasnoche, la dedicación, las festividades sin la familia y, muchas veces también, la delincuencia, su trabajo en la boti es su mayor pasión. “Mis hijas me dicen que deje el trabajo, que ya está bueno, pero yo no puedo. Me encanta el rubro, a mí me quitan esto y se me va la vida”, cuenta Florisa.

Pero no todo ha sido suerte para esta mujer. Y es que pese al premio gordo, se siente algo arrepentida de malas decisiones que tuvo con el dinero. “Me equivoqué mucho. No debí regalar tanto. Si tuviera la oportunidad nuevamente, habría actuado de forma distinta a como lo hice”, relata.

Pandemia

Por eso, la pandemia también le pegó duro. Pese a que siempre mantuvieron abierto el local, las ventas bajaron considerablemente. “El toque de queda nos ha afectado mucho. Acá a las 8 de la tarde ya está todo cerrado y perdemos todo el peak de ventas que es en la noche”, afirma.

Pero no pierde las esperanzas en recuperarse durante este mes de diciembre, con la navidad y el año nuevo a la vuelta de la esquina. “Ojalá que nos vaya bien, yo me voy a arriesgar no más y voy a invertir para traer productos”, señala Florisa, añadiendo que lo que más se vende en estas fechas son “las cervezas, los vinos y espumantes”.

Y es que no queda otra. En un 2020 muy duro para los comerciantes, especialmente para el rubro de las botillerías, diciembre asoma como un oasis. Y a eso se aferra Florisa, quien espera un nuevo golpe de suerte. Esta vez no de la lotería, sino con un aumento en las ventas. Eso que tanto añoran.